domingo, 29 de abril de 2012

China nueva potencia


China ha pasado a ser, “oficialmente”, la segunda potencia económica mundial, desplazando a Japón. Es extraño que no se analice esto con más intensidad y profundidad en un país como el nuestro, tan vinculado y dependiente del comercio y de las relaciones internacionales.
Lo cierto es que estamos frente a uno de los hechos más relevantes de la historia moderna. Ya son muchos los analistas que están convencidos que China camina aceleradamente a ser la primera potencia en sólo unos años más, superando a los EE.UU. y dando por clausurado un período de la historia abierto en la post Segunda Guerra Mundial.
China ha venido experimentando un crecimiento económico espectacular desde comienzos de los años 80 y no ha perdido el dinamismo logrado. Sus tasas de crecimiento promedio son del 10 % anual en los últimos 30, haciendo que la economía crezca en ¡11 veces en ese período! Este año se estima que puede crecer a más del 8% anual. Según estudios de hace unos años, la porción de China en el PIB mundial (en paridad de poder adquisitivo) ha aumentado desde el 3,4 % en 1980 al 15.4 % en 2005 y debiera estar llegando al 16.6 % durante el presente año, para llegar al 19.4% en 2020, mientras EE.UU. representaría 19.0% y la UE 19,1%. Medidos en dólares corrientes, esta situación descrita se retardaría unas décadas más pero, manteniéndose las tendencias de las últimas décadas, China igualmente se convertiría en la primera potencia económica mundial.
China es no sólo la nación más poblada del mundo sino es ya hoy el mayor exportador mundial, el mayor consumidor de materias primas (para gran beneficio de nuestro país y de otros países exportadores de éstas), el mayor consumidor de energía y, lamentablemente, también tiene el primer lugar como emisor de dióxido de carbono. Tiene asimismo las mayores reservas mundiales en divisas y una capacidad de acumulación anual enorme debida a sus superavits comerciales.
Un factor no menos relevante es el impacto social de esta espectacular expansión. Aunque el punto de partida pueda ser relativamente bajo, dirán algunos, lo cierto es que en China se experimenta un enorme cambio en las estructuras sociales mediante la creación de una poderosa clase media con acceso a niveles de consumo comparables o superiores a los sectores sociales equivalentes en Occidente, con la diferencia de que su nivel de vida previo al proceso de cambios era inferior y a que la magnitud cuantitativa de las familias que se incorporan a ese consumo es realmente enorme. Al mismo tiempo, son notables las cifras de reducción de la pobreza donde en los 20 primeros años de este salto en el crecimiento se ha reducido del 63.8% al 16.6%, con notables mejoras en prácticamente todos los indicadores sociales. El nivel salarial se ha incrementado también de manera notable lo que incrementa el mercado interno, aunque también comienza a poner en cuestión uno de los fundamentos del éxito exportador: sus bajos costos salariales.
Sin embargo, no es menor otra ventaja que se ha ido generando a la par con este salto en el crecimienmto. Se ha creado y/o mejorado una notable infraestructura que, continuando como proceso los próximos años, se puede constituir en un factor que tienda a contrarestar la pérdida de competitividad por la vía del incremento de salarios.

El crecimiento económico ha ido, asimismo, a la par con un serio y razonable manejo de la macroeconomía, con niveles de déficit público relativamente bajos, superávits en cuenta corriente muy altos y niveles inflacionarios bastante bajos, aunque observemos ciertos nubarrones en el horizonte.
Se habla mucho de que ya dentro de poco el yen chino será considerado moneda dura y medida de negocios por lo menos en las esferas de comercio con China, con las relevantes consecuencias que esto implicaría. Recordemos que no hace más de 13-14 años se “ninguneaba” al Euro y, más allá de las dificultades que éste tiene en su consolidación mundial, es innegable que es un factor a considerar y en tendencia a crecer en su importancia, una vez superada la crisis actual que atraviesa la llamada zona Euro.
Hay muchas dudas respecto a la seriedad de sus estadísticas y, lo que es más importante, la posibilidad de que su economía pueda mantener su dinamismo en el futuro. Lo cierto es que, hasta ahora, China ha logrado mantener sus niveles de crecimiento y dinamismo a pesar de las dudas de los críticos y de las últimas crisis mundiales. También es cierto que la economía china, junto con la de la India y la de Brasil, como ejes del llamado BRIC, son las que están manteniendo el dinamismo de la economía mundial. Mientras las economías industrializadas del norte crecerán al 2.4% este año y 1.9% el año próximo, los BRIC crecerán al 9% en ambos años, según muchos observadores.

China podrá tener muchos problemas, pero que la fuerza y el ritmo de expansión y cambio social es espectacular, no genera ninguna duda. Y es ésa la realidad que deberemos considerar para nuestros escenarios internacionales.




Japón



Los años de la recuperación
La guerra dejó a Japón en un estado de devastación total: millones de desocupados, viviendas e industrias destruidas y una inflación galopante. Las pérdidas materiales rondaron la cuarta parte de su riqueza nacional. Sin embargo, Japón contaba también con algunas condiciones favorables para su reconstrucción. La enorme desocupación indicaba la disponibilidad de una gran cantidad de mano de obra, y la industria bélica había elevado el nivel tecnológico y la capacidad productiva de la nación. Finalmente, el Japón de la posguerra contó con la ayuda norteamericana. Como consecuencia de la Guerra Fría y de la Guerra de Corea, los Estados Unidos decidieron favorecer el crecimiento de Japón con el fin de contar con un aliado fuerte en Asia.
En este contexto, los japoneses otorgaron prioridad a la reconstrucción de la industria. En 1946 se crearon el Consejo de Estabilización Económica, con el fin de coordinar la producción, y el Banco de Reconstrucción, que debía canalizar las inversiones hacia determinados sectores industriales
A partir de 1951, el Banco de Desarrollo otorgó créditos a bajas tasas de interés. El Ministerio de Industria y Comercio Exterior, creado en 1949, impulsó la formación de grupos empresariales en torno de los bancos: los keiretsu. La mayor parte del capital necesario para la inversión industrial provino del sector privado.
El aporte del gobierno consistió en la concesión de préstamos a los bancos privados y en la provisión de infraestructura (construcción de carreteras y ferrocarriles). De este modo, hacia mediados de la década del ‘50 ya estaban echadas las bases para el crecimiento industrial japonés.
Sobre la base de estos estímulos, la industria japonesa comenzó su expansión. En 1948, el índice de producción industrial (tomando como base el de los años 1934-1936=100) estaba sólo en 55. En 1955 había trepado a 181; y en 1960 se disparó a 410.

Los años del crecimiento
En 1961, el primer ministro japonés, Ikeda Hayato, presentó un programa que se fijaba el objetivo de duplicar la renta nacional en un plazo de diez años. El plan se basaba en una expansión de las exportaciones a un ritmo cercano al 10% anual. Los principales rubros exportados eran maquinaria y químicos; los principales compradores, los Estados Unidos, Europa occidental y los países del Sudeste Asiático. Los índices del comercio exterior japonés (1965= 100) revelan que de 1960 a 1970 hubo un crecimiento de 43,9 a 200,8.
En la década del ‘60, la economía japonesa se caracterizaba por el predominio de un número relativamente pequeño de fabricantes a gran escala, algunos de los cuales se hallaban dentro de keiretsu como Mitsubishi, Mitsui y Fuji. Estos fabricantes se destacaban en sectores básicos como el siderúrgico, el naviero y el minero, aunque también eran fuertes en las finanzas y el comercio.
En forma paralela fueron surgiendo empresas con líneas de producción relativamente nuevas, como artículos eléctricos, electrónicos y automóviles: entre ellas figuraban, por ejemplo, Hitachi, Toyota y Nissan.
Durante esta fase también recibieron un gran impulso los productos que requerían una tecnología avanzada y fuertes inversiones de capital: acero, petroquímica, artículos de consumo como cámaras fotográficas, televisores, motocicletas y automóviles.
Entre 1973 y 1975, la crisis del petróleo —Japón importaba casi todo el petróleo que consumía— produjo un período de recesión de la economía japonesa. Sin embargo, Japón siguió siendo el país con el mayor crecimiento económico del mundo.
 Japón, potencia económica mundial: En la actualidad, el poder económico de Japón se basa en tres pilares: su capacidad industrial, su importancia comercial y el dominio sobre los mercados financieros.
Japón es la tercera potencia industrial del mundo. Junto a los Estados Unidos, es el líder de la producción de alta tecnología —electrónica e informática, industria aeroespacial, biotecnología, óptica, mecánica de precisión—. A la vez, mantiene el primer lugar en la producción automovilística y naviera.
En el aspecto comercial, Japón exporta manufacturas e importa energía, materias primas y alimentos. Su éxito comercial se basa fundamentalmente en el bajo precio, la alta calidad de sus productos y en la protección del mercado japonés. Además, Japón es la primera potencia financiera: es el segundo inversor en el mundo y las empresas japonesas se extienden por todo el planeta. La bolsa de Tokio es la primera por el volumen negociado y los bancos japoneses ocupan los primeros puestos mundiales.


Pero después de un tiempo China ganó el puesto de las Segunda potencia mundial.

Opinión de inmigrantes


Opinión sobre las migraciones a España.

España en crisis

La malherida economía española enfrenta una crisis de enorme magnitud y una de sus consecuencias es  la tasa de desempleo que alcanzó su nivel más alto en dos décadas.

La tasa de desempleo escaló al 24 por ciento de la población activa en el primer trimestre del año, la más elevada desde hace 18 años y una de las peores marcas mundiales. Por su parte, las ventas minoristas cayeron en marzo por vigésimo primer mes consecutivo.


España acaba de entrar en su segunda recesión en tres años y ha vuelto al epicentro de la crisis de deuda de la zona euro.

El Gobierno ya ha rescatado a una serie de bancos demasiado expuestos a una burbuja inmobiliaria que duró una década y que estalló en el 2008, y los inversores temen que las entidades más vulnerables se vean impactadas por otra ronda de morosidad por el retroceso de la economía.Con una economía menguante, España no tiene muchas esperanzas de cumplir los duros objetivos de déficit público este año, incluso a pesar de los recortes del Gobierno.

El presidente del Gobierno conservador Mariano Rajoy, que llegó al poder en diciembre, ha aprobado unos presupuestos austeros e introducido nuevas leyes para hacer a la economía más competitiva.

La tasa de desempleo del primer trimestre subió respecto al 22,9 por ciento del cuarto trimestre del 2011. La mitad de los jóvenes españoles no tienen trabajo y esto probablemente no mejore en algún tiempo porque los recortes de gasto de unos 42.000 millones de euros previstos para este año frenarán cualquier potencial crecimiento.

El Gobierno espera que la reforma laboral aprobada en el primer trimestre que abarata el despido y la contratación para los empresarios muestre resultados el año que viene. Muchas compañías han aprovechado la reforma para efectuar más despidos.

La rebaja de S&P coloca la calificación crediticia de España al mismo nivel que el de Italia. La nota "BBB+" quiere decir que el país cuenta con una "adecuada capacidad de pago" y sólo está unos escalones por encima de la categoría de 'basura'. Fitch y Moody's siguen calificando a España con una "fuerte capacidad de pago".


El Gobierno está considerando la posibilidad de crear una compañía holding donde colocar los activos inmobiliarios tóxicos de los bancos, al persistir la desconfianza entre los inversores luego de tres rondas de limpieza y consolidación en el sector financiero.

GOBIERNO SUBIRÁ IMPUESTO AL VALOR AGREGADO
En tanto, el Gobierno dijo también que dará marcha atrás en su oposición a un incremento de los impuestos del consumo y subirá el Impuesto sobre el Valor Agregado (IVA) en el 2013, siguiendo las recomendaciones de organismos internacionales.

"Una de las cuestiones fundamentales que nos ha pedido siempre el FMI y la propia UE es ir reduciendo la imposición sobre el trabajo e ir incrementando la imposición sobre el consumo", dijo el ministro de Economía Luis de Guindos, agregando que no solo se contempla la subida del IVA sino también de otros gravámenes como los impuestos especiales.

El impacto neto del alza del IVA y otros tributos especiales combinado con una rebaja en las cotizaciones sociales que pagan las empresas será de 8.000 millones de euros en el próximo año.

Varios miembros del Ejecutivo actual del Partido Popular habían rechazado hasta ahora la posibilidad de incrementarlo.

"Lo que estamos planteando es, en un momento en el cual debemos dar el salto definitivo desde el punto de vista de la competitividad, reducir las cargas sobre el trabajo ... y por otro lado incrementar lo que sería la imposición sobre el consumo, con un incremento neto de recaudación que estaría en el entorno de los 8.000 millones", dijo De Guindos en la presentación del plan de estabilidad y crecimiento para los próximos 3 años.

Junto con la subida del IVA, el ministro anunció entre otras medidas que el Ejecutivo ultima un plan de privatizaciones y racionalizará el número de ayuntamientos mediante la agrupación de municipios en función de su población.




Muchas personas en España piensan en ir a otros países para poder ahí trabajar ya que en su país ya no tienen oportunidades